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Cuando sea viejo… 30 noviembre 2009

Posted by Envejecientes Somos Todos in Uncategorized.
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Cuando sea viejo…
Autor desconocido
Suministrado por Víctor Torres

Querido hijo:

El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme…

Cuando derrame la comida sobre mi camisa y repita las mismas palabras que tú sabes de sobra cómo terminan, no me interrumpas y escúchame. Cundo eras pequeño, para que te durmieras tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojos…

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide cómo atarme los zapatos, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas…

Cuando estemos reunidos y haga algo que te avergüence, compréndeme; no tengo la culpa, hay cosas que no puedo controlar. Recuerda las tantas veces que cuando eras niño te ayudé y estuve paciente a tu lado para que terminaras lo que estabas haciendo…

No me reproches cuando no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos en que te perseguí y los miles de pretextos que inventé para hacerte agradable tu aseo…

Acéptame y perdóname, ya que yo soy el niño ahora…

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya  no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo necesario para no lastimarte con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas- comer, vestirte y educarte para enfrentarte a la vida tan bien como lo haces, producto de mi esfuerzo y perseverancia por ti…

Cuando en alguna ocasión llegue a olvidar de lo que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo, no te burles de mí, tal vez no era tan importante lo que decías y me conformé con lo que escuché en ese momento…

Cuando fallen mis piernas, cuando estén cansadas para andar, dame tu mano tierna para apoyarme como yo lo hice cuando empezaste a caminar con tus débiles piernas…

Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.

Piensa entonces que con el paso que me adelanto a dar estaré construyendo para mí otra ruta en otro tiempo. Pero siempre contigo.

No te sientas triste ni impotente por verme como me ves: dame tu corazón. Compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir, de la misma manera en que te he acompañado en tu sendero, te ruego que me acompañes a terminar el mío.

Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitiud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.

Ten fe en el infinito Dios y vive amando. El día que esté viejo y ya no sea el mismo ten paciencia y compréndeme.

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